Entretenimiento en Paris





Un espíritu de curiosidad y un poco de energía son suficientes para no aburrirse en un país como Francia, en el que existen múltiples formas para ocuparse y que abarcan desde los gustos y presupuestos más sencillos hasta los deseos más sofisticados. Es común asociar a esta nación con los eventos y sitios más atractivos del mundo, con la más alta expresión artística y cultural, sin embargo, en Francia se pueden vivir trepidantes aventuras en sus montañas, sus ríos y sus islas o bien, disfrutar de sosegados paseos por sus campiñas, sus viñedos, litorales y ciudades medievales. La extraña cualidad mimética de esta nación experta en abrirse a los visitantes de cualquier nacionalidad y cultura, hace que el extranjero vea en ella justamente lo que desea ver. Sea cual sea el interés particular del viajero, en esta tierra podrá encontrarlo.

Mar, Playa y Sol Las arenas del litoral Atlántico francés son magníficas para los deportes de navegación con vela ya sea en agua o en la arena. La región del Canal de la Mancha es el sitio ideal para los apasionados del surfing, especialmente durante los meses del otoño. El submarinismo se puede practicar con grandes facilidades en las islas mediterráneas como Córcega, Porquerolles y Port Cros. Sus aguas transparentes y especies marinas harán sentir la profundidad del inmenso mar; si además, al salir se encuentra con ese aire de piratas que ofrecen las islas, la experiencia será única. Los Puertos del Atlántico ofrecen una posibilidad que no todos los sitios del mundo tienen: centros naturistas en donde se puede llevar una vida tranquila, alejada de la contaminación, pero muy lejos de resultar aburrida. Si se es más atrevido, las zonas costeras de la Riviera, especialmente Saint Tropez, esconden pequeñas playas destinadas al nudismo. En una palabra, Francia ofrece todas las posibilidades para quienes gustan de la playa, la arena y el sol.

Turismo Fluvial Navegar por los ríos de Francia es una aventura relajada y atractiva. Más de 12.000 kilómetros de cauces fluviales navegables -gracias a los 5.000 kilómetros de canales que unen a los ríos- ofrecen variadas alternativas. Los cuatro principales ríos (Dordoña, Loira, Ródano, único río que desemboca en el Mediterráneo y el Sena), cuentan con tours organizados para recorrer sus afluentes y disfrutar de los paisajes que los rodean. Estos paseos suelen ser tranquilos, a veces animados durante la travesía con música o un pequeño salón de baile, pero que pueden ser perfectamente familiares. Existen cruceros de una mañana hasta de varios días en modernas embarcaciones tipo hotel. Si lo que le atrae es la independencia y la soledad, puede alquilar un bote pequeño o una barcaza-vivienda y recorrer por su cuenta la zona elegida. Entre los sitios más visitados y atractivos se encuentra el Valle del Loira, el Canal de Borgoña, el Marne que cruza los viñedos de Champagne y llega a Estrasburgo y el Canal de Midi que pasa por Burdeos.

Centros Termales Desde la época de los romanos existieron pequeñas zonas termales acogedoras y suaves. Actualmente son centros de descanso envidiables que ofrecen múltiples servicios. Entre los más renombrados están Bourbonne les Bains en la zona de los Vosgos, Contrexeville, Parque Vitel, Bourbole y Royat en Auvergne y Vichy, cercana al bosque de Troncay y al Lago Allier. En el mar también existen centros de talasoterapia que combinan las bondades del agua con las de algas marinas y otros productos relajantes. Las costas del oeste ofrecen servicios de tipo tonificante y revitalizante; las del sur son las ideales para el descanso y disminución del estrés. Las costas del norte están más orientadas a la relajación a través de actividades deportivas.

Pesca en Lagos Las cadenas montañosas cuentan con lagos que se convierten en el recipiente ideal de la primavera cuando ocurre el deshielo de las altas montañas. Es entonces un momento y un sitio ideal para la relajación por medio de la pesca encontrando salmón, trucha y carpa entre otras especies. Languedoc-Roussillon combina con armonía la pesca y la montaña. Si lo que interesa es encontrarse con el mítico salmón, los Pirineos atlánticos son el sitio ideal. Si por otra parte, se desean grandes especies como marlins, tiburones y wahoos, La Reunión en el Indico) es el lugar ideal.

Turismo de Montaña El país cuenta con varias cadenas montañosas de niveles medios y con los Alpes y los Pirineos para las grandes altitudes. Su ascensión, tanto en verano como en invierno, es una emoción inolvidable. En cualquier caso es conveniente prever las diversas situaciones climáticas y de salud y no ponerse metas imposibles. A pesar de que las zonas están altamente protegidas y ofrecen estaciones adecuadas para pasar la noche o descansar, es mejor no arriesgarse demasiado.

La Ruta de los Vinos Cada región tiene sus viñedos propios y fascinantes, acompañados de sus vinaterías y bodegas. Hacer un recorrido por ellas es una excelente forma de comprender el aprecio por esta bebida. Se puede elegir entre la ruta de Alsacia, la del exquisito y afamado Borgoña, que entre octubre y noviembre se convierte en una ruta inolvidable, la del Burdeos, el Loira, Provenza y, por supuesto, la ruta del Champagne. Hacer un itinerario del vino es en cierta forma ver su origen, su gestación y su destino. En el camino, que puede ser en autobús o incluso en bicicleta, se pueden ir descubriendo historias fabulosas que adornan al fruto de la vid y que le han vuelto el producto más típico de Francia.

Vida nocturna Para los amantes de la oscuridad y las luces artificiales, las noches suelen ser intensas, especialmente en París. Cientos de discotecas, bares, cafeterías, centros de espectáculos, en ambos lados de la ciudad, le esperan. Un tranquilo y romántico paseo en bote por el Sena es posible en esas noche de luna llena que adquieren un color distinto y reaniman los sentidos. Lo que debe tener presente si le encanta la vida nocturna es que Francia suele ser cara en cuanto a las entradas y consumiciones en sus centros y que algunos de ellos son exclusivos y no será fácil entrar sin reserva e incluso en ocasiones, de ninguna manera. En las ciudades de Provenza, la vida de noche es tan agitada como en París, especialmente en la Riviera. Generalmente se exige ropa formal para ingresar a ciertos establecimientos.